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Se acabó la memoria de los priistas

23 marzo 2018 Un día como hoy pero de 1994, en Lomas Taurinas, Baja California, Luis Donaldo Colosio Murrieta, es asesinado al terminó de su mitin en dicha plaza. Luis Donaldo era el candidato del PRI a la presidencia de la República y de momento no había quién le hiciera sombra, sin duda era el aspirante ganador de la silla presidencial, pero en ese difícil camino surgió una mano empuñando una pistola Taurus calibre 38 y con un disparo en la sien derecha del sonorense, prácticamente acabó con su vida. Pasadas las cinco de la tarde ingreso al Hospital General de Tijuana, donde los médicos poco o nada pudieron hacer para salvar su vida al sufrir “según ellos” un paro cardiorespiratorio y deja de existir una de las últimas oportunidades de la democracia en México. En el lugar de los hechos se detuvo a una persona de nombre Mario Aburto, quien fue sometido por el “equipo de seguridad” del candidato y llevado ante las autoridades, pero hasta el momento nadie ha podido demostrar que él fue el responsable del atentado. A XXIV años de muerte solo queda el recuerdo de lo que en realidad debe ser un candidato presidencial, con discursos directos y no con demagogia, sabedor de las necesidades de los millones de mexicanos que además de justicia, piden un México mejor para vivir, libre de carencias y donde su palabra sea escuchada siempre no solamente en actos políticos, que solo sirven para la foto y no para dar soluciones. Sus palabras siguen vigentes hoy más que nunca, pero su recuerdo empieza a borrarse, como sucedió este viernes 23 de marzo de 2018 en el municipio de Solidaridad, un busto olvidado del malogrado priista, una veintena de mujeres y unos cuantos representantes del priismo playense. El evento de inicio empezó 40 minutos después de la hora marcada, y no al pie del busto de Luis Donaldo Colosio, sino en un comercio de quesadillas, triste y lamentable que quienes se dicen fieles al Revolucionario Institucional brillen por su ausencia en una fecha tan especial para el priismo nacional y que se resumió en una simple ofrenda floral y una guardia para la foto. Será que ya se acostumbraron a llevar la sombra de la derrota sin pelear, sin oponer resistencia, y lo que es peor escondiéndose por temor a perder su trabajo o porque ya pertenecen a otra organización política, lo presenciado este viernes podría catalogarse como el principio del fin de un partido político que al paso de los años no supo o no pudo o no quiso mantener la unión de los mexicanos y su desintegración está a la vista.

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